Desde la aparición de la World Wide Web (red informática mundial) en el año 1989, la tecnología ha pasado a estar cada vez más presente en nuestras casas, trabajos y en la educación. En los últimos años, este hecho se ha visto impulsado por el aumento en el consumo de los teléfonos inteligentes tras el lanzamiento del iPhone en 2007. El uso de la tecnología se ha propagado por nuestros hogares y lugares de trabajo y, a día de hoy, la mayoría de nosotros apenas podría imaginar cómo sería trabajar o vivir sin todos los aparatos que nos rodean. De hecho, muchos de nuestros alumnos no podrían concebir esta idea, ya que prácticamente no se acuerdan cómo era antes de la llegada de los teléfonos inteligentes.

Actualmente, se están llevando a cabo grandes avances tecnológicos en los ámbitos de la automatización de maquinaria y la inteligencia artificial. Al parecer, los vehículos autónomos están a punto de hacerse realidad, y la Duplex Voice Assistant  de Google parece haber superado el test de Turing, lo que supone un antes y un después para la inteligencia artificial.

 

El uso de la tecnología, ¿es conveniente?

La gran variedad y cantidad de aplicaciones que ofrece la tecnología moderna constituyen una gran oportunidad para los colegios y las empresas, aunque también existen algunos riesgos significativos.

En 2018 prácticamente todo el poder está en manos de un pequeño número de grandes empresas. Facebook posee una enorme cantidad de datos personales de millones de ciudadanos alrededor del mundo, y el motor de búsqueda de Google decide, efectivamente, lo que sus usuarios encuentran cuando quieren buscar algo en la web.

Recientemente hemos sido testigos de cómo se interfería a gran escala en las elecciones nacionales por medio de las redes sociales, amenazando los pilares fundamentales de una sociedad democrática. Viendo cómo la inteligencia artificial ha progresado a pasos agigantados, las campañas ya han comenzado a prohibir los robots asesinos antes de que se convirtieran en un arma de guerra común.

De acuerdo con la Primera Ley de Kranzberg, la tecnología no es ni buena, ni mala, ni tampoco es neutral. Esta misma tecnología (por ejemplo, WhatsApp, que utiliza la comunicación cifrada) se puede utilizar de forma positiva (ayudar a que amigos y familiares permanezcan en contacto), y también de manera negativa (por ejemplo, para que los criminales eviten las escuchas policiales). Sin embargo, las aplicaciones como WhatsApp no son neutrales, pues han cambiado completamente la forma en la que muchas personas se comunican.

Cuando analizamos los principales avances tecnológicos obtenidos en las últimas décadas, es evidente que pocos son fundamentalmente buenos o malos; no obstante, han sido de todo menos neutrales. Estos avances tecnológicos han revolucionado el mundo y la forma en la que vivimos y trabajamos.

 

La tecnología avanza a pasos agigantados

El crecimiento acelerado de la tecnología ha superado en varias ocasiones la capacidad que tienen los gobiernos de regular su uso. Se han llevado a cabo algunos progresos, como el Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea, pero parece que la innovación tecnológica siempre llevará la delantera.

Este crecimiento también ha dejado atrás el pensamiento público sobre cómo funciona la tecnología. Muy pocos adultos podrían explicar qué es una cookie, cómo funciona internet, o cómo las empresas como Google o Facebook ganan dinero. Esta falta de conocimiento también está presente en muchos profesores (exceptuando, con suerte, a los profesores de Informática).

 

La tecnología plantea grandes cuestiones en la enseñanza

¿Cómo podemos preparar a nuestros alumnos para que le saquen el máximo partido a lo que la tecnología les puede ofrecer? ¿Cómo los preparamos para que puedan enfrentarse a sus riesgos y peligros? ¿Cómo les enseñamos a sopesar los beneficios e inconvenientes que tiene la tecnología, para que puedan tomar decisiones bien fundamentadas cuando tengan la edad de votar? ¿Cómo los preparamos para que, en el futuro, se conviertan en políticos, tomadores de decisiones y directores ejecutivos? Contestar estar preguntas supone un reto.

 

El uso y la enseñanza de la tecnología en las escuelas

En muchos colegios, solo aquellas personas con suficiente conocimiento sobre las diferentes áreas de la tecnología podrán ser profesores de Informática. Por lo tanto, la labor que desempeñan es realmente importante, no solo en la planificación y entrega del plan de estudios de Informática, sino a la hora de garantizar que las cuestiones más importantes que no se pueden abordar en las clases Informática por falta de tiempo, se puedan plantear en otras asignaturas.

Para poder aliviar la carga que recae sobre el departamento de Informática, las soluciones se dirigen a que los colegios consideren la posibilidad de ofrecer una formación sobre “cómo funciona la tecnología” para todo el personal, impartida tanto por el equipo de Informática como por un proveedor externo. Esto permitiría que se exploraran los asuntos relacionados con la tecnología en diferentes asignaturas, lo que enseñaría a los profesores a “predicar con el ejemplo” esforzándose por comprender y desarrollar un pensamiento crítico sobre la tecnología que usan en su día a día.

Así como la ley está predestinada a estar un paso por detrás de los avances tecnológicos, también lo está el pensamiento público que existe sobre la tecnología. Pero esto no significa que los gobiernos o los colegios tengan que rendirse, ambos deben trabajar duro para mantener esta brecha de conocimiento lo más pequeña posible. Los colegios y los profesores deben comprometerse a tener una mejor educación sobre la tecnología, y deberían tener en cuenta que el hecho de comprender cómo funciona internet es tan fundamental para nuestra educación, como lo es leer a Shakespeare o aprender el Teorema de Pitágoras.

Los Colegios Best Schools in Spain apuestan por una enseñanza ligada a la tecnología con una formación responsable de su uso.