“Uno de los principales retos al que nos enfrentamos el profesorado en España es pasar de modelos tradicionales de evaluación, claramente centrados en los exámenes y la calificación, a modelos de evaluación formativa, claramente centrados en la mejora de los aprendizajes. Dochy, Segers y Dierick (2002) lo plantea como el reto de pasar de una “cultura del examen” a una “cultura de la evaluación”.

 

¿Qué pasos se están dando en España hacia una evaluación centrada en la mejora del proceso de enseñanza aprendizaje?

En España, tanto en la evaluación continua en los diferentes cursos como en las evaluaciones finales en las distintas etapas educativas, se debe tener en cuenta el grado de dominio de las competencias correspondientes a la Educación Primaria, la Educación Secundaria Obligatoria y el Bachillerato, a través de procedimientos e instrumentos de obtención de datos que ofrezcan validez y fiabilidad en la identificación de los aprendizajes adquiridos.

Para poder calificar las competencias es necesario elegir, siempre que sea posible, estrategias e instrumentos para evaluar al alumnado de acuerdo con sus desempeños en la resolución de problemas que simulen contextos reales, movilizando sus conocimientos, destrezas, valores y actitudes. En los Colegios Best Schools in Spain nos esforzamos por evaluar a nuestros alumnos de una forma real, cercana a su contextos personales y dejar de lado la arraigada evaluación numérica y por pruebas estrictamente objetivas.

El profesorado debe utilizar procedimientos de evaluación variados para facilitar la valoración del alumnado como parte integral del proceso de enseñanza y aprendizaje, como una herramienta esencial para mejorar la calidad de la educación.

Asimismo, es necesario incorporar estrategias que permitan que el alumnado forme parte de la evaluación de sus logros, como la autoevaluación, la evaluación entre iguales o la coevaluación. Estos modelos favorecen el aprendizaje desde la reflexión y valoración del estudiante sobre sus propias dificultades y fortalezas, sobre la participación de los compañeros en las actividades de tipo colaborativo y desde la colaboración con el profesorado en la regulación del proceso de enseñanza-aprendizaje.

En todo caso, los distintos procedimientos de evaluación utilizables, como la observación sistemática del trabajo de los alumnos, las pruebas orales y escritas, el portfolio, los protocolos de registro, o los trabajos de clase, permitirán la integración de todas las competencias en un marco de evaluación coherente. Todo ello debe ir acompañado de un cambio metodológico adecuado a los nuevos modelos de metodologías activas, pues no podemos actualizar la evaluación sin cambiar primero el trabajo del día a día de nuestros alumnos.

 

Acerquemos la escuela a la vida real

Siguiendo con las bases previamente mencionadas, cada Colegio Best Schools in Spain marca su propia hoja de ruta para conseguir una evaluación adecuada a su modelo de trabajo. Del mismo modo, existen una serie de puntos clave:

 

  • Implicar a los estudiantes en la planificación, realización y conclusiones de la evaluación
  • Plantear tareas de evaluación auténticas y ajustadas a los própoósitos.Relación con situaciones, actividades y contenidos reales de aprendizaje, vinculado a la práctica y aplicación de lo aprendido
  • Contribuir al aprendizaje (evaluación formadora).
  • Diversidad de técnicas e instrumentos, destacando especialmente aquellos que nos sirven para valorar el proceso.
  • Apoyo en las posibilidades de la tecnología para recoger información de forma más continua, cruzarla mejor y compartirla
  • Atención a la diversidad y en especial a la evaluación y calificación de estos alumnos.