Uno de los grandes retos de la educación es el formar ciudadanos que puedan desempeñarse con éxito en la sociedad que les vaya a tocar vivir. La función de la enseñanza ha ido variando a lo largo de la historia y los colegios han ido cambiando con ella, pero ahora atravesamos cambios trascendentales que nunca antes habíamos vivido por su ritmo acelerado y por cómo afecta a nuestra sociedad. Las competencias suponen uno de los grandes objetivos de la educación, no obstante, ¿tenemos claro cuáles son?, ¿cómo evolucionan?, ¿de qué manera debemos fomentarlas y asentarlas en nuestros alumnos?

Las competencias han sustituido los antiguos enfoques de la enseñanza, que estaban orientados al rendimiento académico y a los resultados. Estos enfoques eran los que predominaban a la hora de determinar quiénes eran buenos alumnos y quiénes podrían tener éxito en su vida universitaria y laboral. Por suerte, se están produciendo cambios en la concepción y el trabajo de para el desarrollo de estas capacidades en muchos centros escolares, que están teniendo en cuenta aspectos que ya no son tan generalizables y buscan un desarrollo mucho más personal de cada uno de sus alumnos.

Las competencias son características personales, directamente relacionadas con el éxito en el ámbito profesional, personal y social. Esto incluye los conocimientos y habilidades, los valores, la autoimagen, los rasgos y los motivos… Un espectro amplio de características que dan forma a las personas que pasan por nuestros centros escolares.

Al igual que la sociedad, los colegios y las organizaciones están evolucionando, como también lo han hecho las competencias más demandadas, debido a la gran influencia que está teniendo la globalización, las tecnologías, la diversidad y la igualdad de oportunidades.

Es sorprendente ver, cómo han evolucionado las competencias en los últimos cinco años, como resultado del crecimiento exponencial de los factores sociales mencionados.

 

Las siete competencias básicas del currículo escolar español

A nivel educativo, la implantación de la LOMCE (Ley orgánica para la mejora de la calidad educativa) en España ha implicado muchos cambios. Uno de ellos es la definición de las siete competencias básicas del currículo, que pasan a denominarse competencias clave, ajustándolas al marco de referencia europeo:

  1. Competencia en comunicación lingüística.
  2. Competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología.
  3. Competencia digital.
  4. Aprender a aprender.
  5. Competencias sociales y cívicas.
  6. Sentido de la iniciativa y espíritu emprendedor.
  7. Conciencia y expresiones culturales.

Pero inevitablemente, la educación se debe a una realidad social que crece de forma vertiginosa y pone sobre la mesa una visión de competencias que, en algunos casos, no tienen una correlación directa con lo que el colegio propone.

Por eso, los Colegios Best Schools in Spain se preocupan por adaptar sus proyectos educativos a las demandas sociales del presente y las que se prevén en el futuro.

 

Las competencias que necesitarán los alumnos del siglo XXI

Competencias alumnos

El World Economic Forum ha subrayado la necesidad de una educación orientada a formar ciudadanos capaces de desenvolverse en un mundo tecnológico que cambia constantemente. Un modelo educativo limitado a desarrollar competencias matemáticas, lingüísticas, científicas y artísticas es insuficiente y son tanto o más importantes las competencias vinculadas al pensamiento crítico, la resolución de problemas, la perseverancia, la colaboración o la curiosidad.

De hecho, el World Economic Forum ha alertado de la cantidad de estudiantes de todo el mundo (desarrollado) que no han adquirido algunas de las 16 habilidades y conocimientos clave para ser ciudadanos competentes en el mundo del siglo XXI.

Entonces, ¿qué competencias debería tener un ciudadano del siglo XXI? Desde este organismo mundial, lo enfocan en tres grandes líneas competenciales:

1.- Competencias básicas (competencia lingüística, matemática, científica, digital, financiera, cultural y cívica).

2.- Competencias críticas (resolución de problemas, creatividad, comunicación, colaboración).

3.- Competencias personales (curiosidad, iniciativa, perseverancia, adaptabilidad, liderazgo y consciencia social y cultural).

La no consecución de estas 16 competencias no es solo un problema de individuos que no van estar preparados para el mundo en el que deberán vivir, sino que es un problema de países que dejarán de ser competitivos porque sus colectivos profesionales estarán infra cualificados para los retos del siglo XXI. Ante este momento, las direcciones escolares, los docentes y los proyectos educativos y pedagógicos que se desarrollan en los Colegios Best Schools in Spain trabajan por plasmar estas 16 competencias.

 

Habilidades duras y blandas

Desde hace un tiempo, se ha definido una distinción bicefálica de las competencias. En el mundo laboral, se habla de las Hard Skills (HS) o habilidades duras, y de las Soft Skills (SS) o habilidades blandas.

Las Hard skills son las competencias y habilidades técnicas que hemos adquirido durante nuestra formación y experiencia escolar. Son las habilidades requeridas para llevar a cabo una determinada tarea o tareas, más relacionadas con la memoria y el desarrollo mecánico puro.

Las Soft Skills o habilidades blandas: son las habilidades sociales. Las competencias interpersonales adquiridas en la vida diaria; es un término relacionado con el cociente de inteligencia emocional, y que es el conjunto de rasgos de personalidad, habilidades sociales, comunicación, lenguaje, hábitos personales que nos permiten integrarnos en el ambiente laboral y social de las relaciones con los demás.

Con este nuevo planteamiento, ponemos sobre el papel una nueva línea de trabajo en los colegios: el trabajo y diferenciación de las Soft Skills vs Hard Skills.

Las HS han pasado a ser consideradas como secundarias, sobre todo teniendo en cuenta la fuerte implementación de la Inteligencia Artificial y otras dinámicas tecnológicas en el mundo laboral de los próximos años y que afectará de forma crítica a los alumnos.

Actualmente, se le da tanta importancia o más a las Soft Skills, debido a que cada día es más importante para cualquier organización que las personas que la componen tengan esas habilidades que les permitan adaptarse mejor a la cultura de la organización y al resto de personas con las que tienen que trabajar. Son las más difíciles de encontrar, de desarrollar, pero las que más valor aportan.

Los estudios realizados por el Instituto de Investigación de Stanford y la Fundación Carnegie Mellon entre 500 CEOs estableció que el 75% de éxito en el trabajo a largo plazo será el resultado de habilidades blandas y sólo el 25% de las habilidades técnicas (Sinha, 2008).

Mientras que las habilidades duras pueden ser aprendidas y perfeccionadas con el tiempo, las habilidades blandas son más difíciles de adquirir y cambiar. Por lo tanto, ya está servido el reto de futuro para los proyectos educativos de nuestros colegios. No sin antes analizar en profundidad cada programa y proyecto escolar para ver cómo se integran estas habilidades y competencias.

«Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer o escribir, sino aquellos que no puedan aprender, desaprender y reaprender”.
(Alvin Tofler)