Mindfulness en los colegios | Best Schools in Spain

La preocupación por el bienestar físico y mental es una de las principales tendencias actuales de nuestra sociedad. Todos tratamos de desarrollar hábitos nuevos encaminados a una vida más equilibrada. Y en esta tendencia se ha abierto camino una nueva técnica de la que cada vez se oye más hablar y alabar sus beneficios: el mindfulness.

El mindfulness es una técnica de relajación que nos enseña a tomar conciencia plena de nuestras emociones, con el fin de eliminar la frustración o la ansiedad que produce no poder cambiar ciertas situaciones adversas o negativas en nuestra vida. En español podría denominarse como atención plena. Tiene su origen en las prácticas de meditación orientales y trabaja la capacidad de concentrarse en el momento presente, mental, corporal y ambientalmente.

El mindfulness en las aulas

La búsqueda del bienestar mental y físico, así como de la satisfacción personal, ha creado iniciativas ligadas a la diversión y el entretenimiento, que se han incorporado al ámbito profesional, pero también al educativo, en colegios y universidades.

Si se enseña y se educa en mejorar la conciencia plena y el bienestar del cuerpo y la mente durante el periodo de aprendizaje, el efecto serán mejores resultados en el rendimiento de los alumnos.

Se ha comprobado que las técnicas de relajación, concentración, bienestar físico y psicológico mejoran la atención plena, además aumentan la satisfacción y la creatividad. Por ello, en centros educativos de la red Best Schools in Spain se incluyen ejercicios de mindfulness en sus clases para mejorar la concentración de los alumnos.

Menos estrés, mayor concentración y más habilidades emocionales

El mindfulness se asocia con la regulación de las emociones. La atención plena produce cambios en el cerebro que se corresponden con una menor reactividad y una mejor capacidad para realizar tareas, incluso cuando haya emociones activadas. Por tanto, aplicado al sector educativo, la atención plena contribuye a que profesorado y alumnado reduzcan el estrés, mejoren su atención y concentración, y puedan controlar sus emociones. Dado que el estrés puede afectar negativamente al cerebro a la hora de aprender, y si mindfulness ayuda a reducirlo, es beneficioso para contribuir también a que el alumnado tenga mejores resultados en su rendimiento académico.

Asimismo, el profesorado que practica mindfulness puede reforzar sus habilidades para relacionarse con calma y eficacia con los estudiantes, mientras que al alumnado le ayuda a comportarse mejor en clase, a ser menos impulsivos y más respetuosos.

La clave

Dado que el mindfulness se enfoca en el entrenamiento de la conciencia y la atención plena, para poder dirigir de forma voluntaria estos procesos mentales, su práctica resulta eficaz para conseguir aumentar la capacidad de atención y concentración.  Si estas capacidades crecen, la lógica lleva a que los expertos estén comenzando a aconsejar esta práctica como terapia complementaria en los trastornos relacionados con el déficit de atención.

Por último, se está demostrando que establecer técnicas de mindfulness en la escuela desde las primeras etapas ayuda a que el alumnado desarrolle habilidades para poder manejar las dificultades y construir relaciones sociales constructivas.

Los estudiantes (de cualquier edad y etapa académica) que practican mindfulness pueden desarrollar un autoconocimiento, comprender su propio mundo interior, consiguiendo una sensación de equilibrio, concentración y tranquilidad que alienta la creatividad, la felicidad, la tolerancia y la compasión. Por un lado, se fomentan valores y habilidades como la confianza, la adaptación o la amabilidad y, por otro, se aprende a controlar las emociones complejas, los impulsos o las inquietudes, lo que ayuda a que cada uno se acepte y se comprenda.

En definitiva, la práctica del mindfulness ayuda a la autorregulación emocional; reduce el nivel de estrés; fomenta la calma; mejora la atención y la concentración; aumenta el rendimiento académico, influye en la creatividad; facilita la comprensión del mundo interior, y ayuda a formar alumnos resilientes y positivos.