Los alumnos de nuestros centros educativos son nativos digitales, que no conocen la vida y la educación sin la mediación de la tecnología.  Es por eso por lo que consideramos que el aprendizaje de la Tecnología y de la Robótica es clave para los alumnos del siglo XXI. A través de estas materias y herramientas adquieren competencias necesarias para su día a día y su futuro. Asimismo, aprenden mientras que descubren, desarrollan y establecen espacios que potencian su capacidad digital.

Estos son los objetivos que se persiguen y trabajan desde los primeros cursos de Educación Infantil con la utilización en el aula de iPads y Beebots en los colegios de Best Schools in Spain. De este modo, de forma progresiva, se va aumentando la complejidad de los dispositivos, llegando a la construcción y programación de sus propios robots a partir de una placa base en los cursos de la etapa educativa de Secundaria y Bachillerato.

Con la implantación de la tecnología en el ámbito educativo, el aula se convierte en un espacio dinámico e innovador donde es posible captar y mantener la atención de los alumnos a través de distintos recursos que avivan su curiosidad y, por tanto, refuerzan su implicación y fomentan su concentración. De esta manera, aprenden de una manera más fácil: de una forma lúdica y a través de la práctica y de sus propias investigaciones.  Se hacen así, al mismo tiempo, más autónomos y ganan confianza en sus propias capacidades. Este hecho les dota, a su vez, de una mayor autonomía y confianza.

Aprendizaje transmedia

La utilización del material informático en todas las áreas del conocimiento, prestando especial atención a la incorporación de la práctica didáctica de tareas de Programación, Robótica e Impresión 3D promueve en los alumnos destrezas indispensables en los tiempos que vivimos. Es por ello que en los colegios Best Schools in Spain contamos con espacios dotados de recursos que permiten la práctica habitual con material tecnológico.

Sabemos que los ritmos de aprendizaje son diferentes en cada alumno y la introducción en el aula de la tecnología otorga a estos procesos flexibilidad para poder adaptarnos a las necesidades individuales de cada uno de ellos, respetando sus tiempos y fomentando sus talentos personales.

No obstante, el uso de la tecnología en el día a día también refuerza la autoestima de los alumnos y el trabajo colaborativo. Los niños se sienten parte de un proyecto realizado en equipo y comparten la celebración de los logros que obtienen gracias al trabajo conjunto y al intercambio de conocimientos, experiencias e ideas. Consideramos que esta competencia digital es clave para desarrollar otras competencias fundamentales propias del siglo XXI, como son la búsqueda de la información, el análisis y la solución a los retos que plantea la sociedad.

El uso de la tecnología en las aulas da respuesta a las peticiones, cada vez mayores, de un mercado laboral en continua renovación, donde las tecnologías se han convertido en elemento protagonista que hacen necesaria una constante actualización. Por ello, resulta casi impensable dar la espalda a esta demanda: con la introducción y la práctica habitual de la tecnología en el aula, estamos fomentando que nuestro alumnado esté preparado para dar respuesta a los desafíos futuros.

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Beneficios de la Robótica en el aula

Nuestra experiencia en el aula, nos indica que la Robótica Educativa fomenta la exploración natural. De una forma lúdica, el alumno desarrolla su curiosidad y se incrementa su creatividad, participando de forma activa en el día a día. Por eso, estamos convencidos de que se deben aprovechar las ventajas de la Robótica desde los primeros años porque, de este modo, los alumnos entienden y asumen la tecnología como algo natural que forma parte de su rutina y la asimilan con gran facilidad.

Otra de las grandes ventajas a destacar es que, gracias al uso de los recursos tecnológicos, los alumnos se inician en el pensamiento computacional que busca solucionar grandes problemas, dividiéndolos a su vez en otros problemas más pequeños y fáciles de resolver.

Más allá de los medios tradicionales, el uso de la tecnología en el aula supone el desarrollo del interés del alumnado por disciplinas profesionales como la ingeniería, la arquitectura, la ciencia, las matemáticas o el diseño tecnológico. El aula se convierte en un espacio para la experimentación donde los alumnos tienen la oportunidad de investigar distintas posibilidades y se incentiva de esta manera su espíritu emprendedor.